En noviembre, como preludio al Adviento, toda Austria se llena de alegría y color, con los mercadillos de Navidad. En casi todos los distritos de la capital vienesa se puede disfrutar de esta serie de puestos, que ofrecen al público objetos artesanales, juguetes, golosinas, adornos navideños...todo tiene cabida en estas tiendecitas.
En los mercados se puede beber el típico “punsch”, (ponche caliente con distintos sabores) o el Glühwein una especie de vino caliente, ambos muy idóneos para este tiempo invernal.

Esta bebida se sirve en tazas que, por un módico precio, quedan en poder del consumidor; por tanto, como hay varios mercadillos, repartidos por la ciudad, con recipientes distintos, se puede hacer una magnífica colección.


Tampoco faltan el tradicional puesto de salchichas (Würstelstand) ni el de las deliciosas castañas y patatas asadas (Maroni und Bratkartoffel).
Uno de los mercados más populares es el de la plaza del Ayuntamiento, la “Rathausplatz”. Es fantástico ver los adornos luminosos y la magia que desprende. También se ofrece al público distintos espectáculos y en varios recintos del parque montan escenas de navidad con muñecos articulados que hacen toda clase de cosas, según los distintos decorados. ¡Fabuloso!
Cada mercado tiene su particularidad: calderas calientes, pajar para jugar los niños, animales formando un Belén... pero todos ellos tienen algo en común: un escenario maravilloso y, sin duda, el ser una alegría para mayores y pequeños.
Realmente, es una época maravillosa que yo disfruto mucho.
(Teresa Mª)
¡Qué nostalgia¡ Con lo que me gustan los mercadillos, donde se puede beber el famoso vino caliente, pero, aunque este año no pueda disfrutarlos, los recomiendo para quien tenga la suerte de viajar a Viena. Es una época maravillosa.
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