jueves, 19 de octubre de 2017

Josef Madersperger, pionero inventor de la máquina de coser


"Mano de costura", „Nähhand“, Josef Madersperger, 1830, Museo Técnico de Viena
"Mano de costura" de Josef Madersperger. Museo Técnico de Viena
Actualmente las máquinas de coser son eléctricas, automáticas, casi cosen solas, pero en siglos anteriores las mujeres y los hombres no disponían de este instrumento y tenían que coser a mano prendas de toda índole, lo que significaba que sólo las personas más pudientes podían disponer de más de un vestido o abrigo, fastuosos vestidos y abrigos, que cosían amas de casa sin recursos, dejándose la vista día y noche, trajes y atuendos que ellas no podían vestir. También había sastres que, al igual que las mujeres, tenían que coser a mano abrigos y prendas muy complicadas para hombres adinerados. La máquina de coser no es invento de una persona, ni de un momento. De los cuatro inventores, Josef Madersperger y el francés Barthélemy Timonnier eran sastres, Elías Howe (norteamericano) era ingeniero y el otro americano Walter Hunt, mecánico. Lo que significa que las profesiones han influido en el invento.
Josef Madersperger nació en Kufstein, un pueblo del Tirol, el 6 de octubre de 1768, y se trasladó a Viena con su padre en 1790, donde trabajó de sastre. Este oficio le hizo pensar en transformar la ardua tarea del cosido, por un artefacto que facilitase la tarea. Empezó a desarrollar su idea en su tiempo libre e
Monumento en memoria de Madersperger en Kufstein
Homenaje a Madersperger en Kufstein
invirtió sus ahorros en la fabricación de su invento. Así, en 1814 hizo su primera máquina de coser, parecida a una mano humana. Pidió y se le concedió la patente le caducó por no pagarla. Tras varios intentos la mejoró y en 1839, construyó una máquina que casi igualaba el proceso del tejido de cadeneta haciendo el trabajo más fácil y rápido. Sin embargo, como no tenía dinero para montar una fábrica, cedió su proyecto a la Universidad técnica de Viena.
Josef Madersperger murió empobrecido en Viena el 6 de octubre de 1850 sin haber comercializado su invento; no pudo llegar a conocer el cambio que operó en la sociedad de aquel tiempo y de todas las épocas.

El mayor avance de la máquina de coser se produjo en 1843 cuando el estadounidense Elias Howe desarrolló la primera máquina de coser práctica, funcional, con doble costura. Su compatriota Isaac Merritt Singer reconoce el potencial de esta invención, la desarrolla y la comercializa. Singer comenzó la producción de máquinas de coser a mediados del siglo XIX  



En la Karlsplatz de Viena hay un busto que recuerda al inventor, una calle en la misma ciudad, otra en Linz y en Innsbruch, y además un bloque de viviendas de 1955 que se llama Madersperger- Hof. Todo es poco para agradecer a estos inventores los mecanismos que nos hacen tan fácil, hoy en día, coser y tener variedad de prendas que eran impensables en el s. XIX.

¿Os imagináis cómo nos vestiríamos si estos señores no hubiesen puesto su inteligencia al servicio de la sociedad para hacer la vida más fácil? No existirían el prêt a porter, ni la alta costura, ni los certámenes de la moda.
 ¡Si estos inventores viesen el cambio de vestimenta de nuestra sociedad actual gracias a su primera máquina de coser!