miércoles, 1 de febrero de 2012

Transporte público en Viena

¿Cómo nos podemos mover por Viena? Los medios de transporte de Viena se han planificado según las necesidades de sus habitantes, por tanto son lógicas la facilidad y comodidad de sus transportes urbanos. 

Además, siguen unos horarios y son muy puntuales. Desde hace unos años incluso es posible saber en casi todas las paradas de autobús y de tranvía cuándo viene el próximo. ¡Fantástico!
Acostumbrada a tener que pasar por taquillas o barreras, es increíble que se pueda transitar de un medio a otro sin estos impedimentos.
Existe una red de metros, tranvías y autobuses, enlazados entre sí, que nos permiten trasladarnos sin ninguna dificultad.
Los billetes se compran en un estanco o en máquinas expendedoras a la entrada del metro, y también dentro de los autobuses (pero más caro). y ¡Atención, en el tranvía no se pueden adquirir!
Es divertido poder hacer trasbordo de un tranvía a otro y de éste a un autobús o metro, o incluso a un tren de cercanías. Sólo se necesita un plano de la ciudad, donde están muy clarificadas las líneas del metro y las rutas de los autobuses y tranvías.


Aparte de la fácil movilidad, hay otros factores a tener en cuenta, como la calefacción, los asientos reservados -mediante pegatinas- para personas mayores, mujeres embarazadas y personas con bebés, que pueden acceder a los tranvías y autobuses con el niño arropado en su sillita ya que disponen de un espacio amplio, donde pueden atar el cochecito mediante correas.
Para bajar al metro hay ascensores y/o escaleras mecánicas en todas las estaciones, lo que facilita el acceso al transporte para quien lo necesite.

Y otra cosa que llama la atención es que los perros pueden viajar como las personas, siempre que lleven bozal y correa. ¡Es agradable ver a estos animales, tranquilos y obedientes junto a sus amos!
Adquirir el tipo de billete más adecuado para cada uno es algo más complicado pues hay una gran variedad: sencillos, de 24, 48 o 72 horas, semanales, mensuales o incluso anuales. También los hay de un día, que son más baratos si compras 8 de un golpe, billete de para ir de compras, Vienna Card...
 
Y hablando de todo un poco, no os coléis si no queréis pasar la vergüenza de que alguno de los revisores -que van camuflados sin uniforme- os hagan bajar del autobús y os pongan una multa, para lo cual no vale ninguna excusa.
Como se ve, moverse por Viena es divertido y muy fácil.
(Teresa Mª)

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